COVID-19 insta a replantear una nueva normalidad en cuanto al uso de suelos

Para 2050, el cambio en el uso de los suelos afectará al 90% de los sistemas terrestres si se sigue con los negocios como de costumbre.

En las últimas semanas se viene leyendo y escuchando que la humanidad debe regresar a una nueva normalidad una vez vaya mermando la emergencia por el COVID-19, pero en lo que a uso responsable de suelos se refiere, se entiende que no se puede volver a la normalidad que se vivía antes de la pandemia, sino que es necesario concienciar y asumir una mayor responsabilidad a nivel global.

Así lo establecieron recientemente en un editorial abierto publicado en el periódico británico The Guardian la Secretaria Ejecutiva del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CBD), Elizabeth Maruma Mrema; el Secretario Ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), Ibrahim Thiaw; y la Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Patricia Espinosa.

En ese sentido, advirtieron que, según el Informe de Evaluación Global sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos, para 2050 el cambio en el uso de los suelos afectará al 90% de los sistemas terrestres si se sigue con los negocios como de costumbre.

Lo normal (antes de esta pandemia) —expresaron los expertos— quiere decir cortar grandes extensiones de bosque para plantar cultivos; normal significa el pastoreo excesivo del ganado, al destruir los ecosistemas naturales a expensas de los hábitats para los animales salvajes; normal es impulsar el cambio climático, lo que aumenta el estrés en las especies silvestres y sus hábitats y hace que las personas sean más susceptibles a enfermedades zoonóticas (que se transmiten de animales a humanos).

Así, se puede crear una nueva normalidad con cambios transformadores que permitan reconstruir la relación con la tierra, la biodiversidad y el sistema climático. Algunos de esos cambios incluyen, entre otros, el Acuerdo de París sobre Cambio Climático; el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica; la Convención de Lucha contra la Desertificación; y la Agenda 2030, un plan compartido de paz y prosperidad para las personas y el planeta, ahora y en el futuro.

Además, se necesita una acción urgente para salvaguardar la biodiversidad de los bosques del mundo, ante las tasas alarmantes de deforestación y degradación, según la última edición del informe “El estado de los bosques del mundo”, producido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en coordinación con otros organismos.

El documento muestra que la conservación de la biodiversidad del mundo depende por completo de la forma en que se usan los bosques y se interactúa con ellos. También destaca que se han perdido alrededor de 420 millones de hectáreas de bosques a través de la conversión a otros usos de la tierra desde 1990, aunque la tasa de deforestación ha disminuido en las últimas tres décadas.

De acuerdo con el informe, la crisis de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la importancia de conservar y utilizar de forma sostenible la naturaleza, al reconocer que la salud de las personas está vinculada a la salud del ecosistema.