No hay progreso ni desarrollo sin ciudades, pero ¿dónde quedan los árboles?

Arboricultura UrbanaLas ciudades verdes no son suficientes para mitigar el efecto invernadero, pero son una variable importante desde un enfoque sustentable del problema.

 

Queda claro que no puede haber progreso ni desarrollo sin ciudades, pero tampoco se pueden dejar sin permeabilización los suelos y ¿dónde quedan los árboles en esa dinámica de construcción?

En ese sentido, el cambio climático ha sido identificado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el principal problema ambiental que afecta al planeta, fenómeno que según la Convención Marco sobre Cambio Climático (CMCC) es generado por el efecto invernadero, resultado de la deforestación global y las emisiones de gases como el Dióxido de Carbono y el Metano, que contribuyen al fenómeno.

Es así como los espacios pavimentados o asfaltados sin sombra, así como los edificios y explanadas, contribuyen al efecto invernadero. Por ello, los árboles en calles y avenidas contribuyen a mitigar dicho efecto, por lo que cada vez es más necesario diseñar bosques urbanos, jardines y áreas verdes públicas y privadas, lo que desde el enfoque de la ONU, contribuye al concepto de ciudades sustentables, en línea también con los objetivos del milenio.
 
Los árboles en la ciudad aportan diversos beneficios ambientales, sociales y económicos. Lamentablemente, las ciudades han sido denominadas “Islas de Calor”, debido a que se ha comprobado que presentan entre 4 y 10 grados más de temperatura que las zonas rurales que las rodean. Es en este contexto que los árboles en las ciudades cobran cada vez mayor relevancia.
 
Pero si bien la disminución de gases de efecto invernadero se puede lograr con la siembra de árboles (sumideros de carbono) en zonas urbanas y con la conservación de los bosques, estos no pueden hacer todo por sí solos. 

Aparte, bajo el enfoque de ciudades sustentables, también es necesaria la construcción de edificios eficientes, la utilización de medios de transporte que no emitan Dióxido de Carbono y hacer uso de prácticas y sistemas más amigables (caminar, montar bicicleta, utilizar vehículos eléctricos, etc.), además de hacer un consumo eficiente de la energía.
 
Hoy día son numerosas las organizaciones públicas y privadas que realizan actividades concretas en materia de arborizar las ciudades con un enfoque más ordenado y disciplinado desde el innovador concepto de arboricultura, pues no todas las especies son aptas para las ciudades.

Por tanto, se debe ser cuidadoso en la elección de árboles, teniendo en cuenta características adecuadas como desarrollar raíces verticales y no horizontales, así como follajes manejables, es decir, no excesivamente voluminosos ni elevados, que sean de fácil mantenimiento para las municipalidades y que no representen un riesgo para la población.